Con el 2000 llegaron los pantalones de campana, los mechones a los lados, las Power Balance o las Blackberries. Modas. Modas pasajeras que las personas adaptamos a nuestra vida diaria sin conocer muy bien su naturaleza. Algo así está ocurriendo con la inversión. Se está produciendo un boom del interés amateur por los mercados financieros y por la Renta Variable. Pero, ¿todos podemos invertir? Cada vez son más las entidades bancarias o las cajas de ahorro que ofrecen asesoría financiera o gestión de carteras. El cliente deposita cierta cantidad y los gestores lo colocan donde creen que se puede generar una mayor rentabilidad. Sin embargo, lo más recomendable es que el cliente tenga unas nociones, al menos básicas, de cómo invertir en la bolsa. Lo primero es saber qué tipo de inversores somos y qué cartera tenemos, según el riesgo que queramos asumir. Por ello, debemos tener en cuenta la edad y el horizonte de inversión. También hay que determinar los ingresos que se perciben para determinar cuál sería el margen de ahorro y qué objetivos queremos conseguir al habernos preguntado como invertir en la bolsa. Con todos estos datos, sabremos si nuestra cartera tiene un perfil Conservador (menos rentabilidad pero menos riesgo de perder el capital invertido. Por lo general, este tipo de inversor se encuentra más cómodo invirtiendo en instrumentos de deuda). Moderado (Este inversionista es cauteloso con sus decisiones, pero está dispuesto a tolerar un riesgo moderado para aumentar sus ganancias. Procura mantener un balance entre rentabilidad y seguridad. Suele crear un portafolio que combine inversiones en instrumentos de deuda y capitalización). Agresivo (Busca los mayores rendimientos posibles, por lo que está dispuesto a asumir el riesgo que sea necesario. Prefieren portafolios de inversión en los que combinan fondos de capitalización, deuda a corto plazo y deuda a largo plazo). Volviendo al hilo de lo anterior, el entorno de dificultades financieras por la crisis se está disipando, de ahí que en los hogares se empiece a hablar de inversiones. Los ahorros están subiendo y, aunque estos se pueden mantener en la cuenta bancaria, también se les pueden hacer trabajar más. El inversor normal gana si invierte solo a largo plazo y, si no sabes donde, mejor en un fondo de inversión diversificado. Por lo tanto, ¿qué razones podemos tener para invertir?

  • La rentabilidad de los dividendos sigue en aumento.
  • Cada vez más empresas suben sus dividendos, dentro y fuera del país.
  • Las inversiones pueden ofrecer diversificación internacional por las actividades internacionales de muchas empresas.
  • Hay acciones que siguen dando la oportunidad de generar crecimiento a largo plazo.
  • Actualmente, hay valores cuyas acciones están muy bajas, por lo tanto, tienen un mayor recorrido de mejora.
  • La inversión sigue suponiendo una buena protección contra la inflación.

Estas son algunas de los motivos por los que invertir en renta fina, pero no hay que olvidar que existen muchas inversiones (Bolsa, inmuebles, renta fija, arte, etc), y ninguna de ellas es perfecta. Todas tienen sus ventajas y sus desventajas, y no hay ninguna inversión que sea mejor que las demás en todos los aspectos. Lo bueno es que todas las inversiones son compatibles, por lo que no hay que elegir sólo una de ellas y renunciar a todas las demás. Las inversiones que elija cada inversor, y el porcentaje de su dinero que dedique a cada una de ellas, es algo que se decide en la gestión del patrimonio. Por ello, antes de tomar decisiones, es fundamental preguntarse como invertir en la bolsa y qué podemos hacer para obtener rentabilidad suficiente para continuar haciéndolo.

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