Inicios

El Brexit (del inglés “Britain” y “exit”) es el objetivo político de algunos gobernantes británicos. Esto es así desde prácticamente el ingreso del Reino Unido en la por entonces Comunidad Económica Europea. En concreto fue el Partido Laborista el que, en 1974, un año después de la entrada del Reino Unido en el Mercado Común, comenzó con la idea de renegociar los términos de pertenencia en la Comunidad Económica Europea. Estos fueron los inicios del primer intento de Brexit.

Fue en 1975 cuando se celebró el primer referéndum en el que se decidiría sobre la permanencia británica en el Mercado Común. Todos los principales políticos y medios estuvieron a favor de la permanencia en la Comunidad Económica Europea. Así, aparecieron los resultados del referéndum de la primera batalla entre el Brexit y el Bremain. Estos fueron favorables por mayoría a este último. De este modo, el Reino Unido permanecería en la CEE.

De nuevo, el Partido Laborista, en la oposición, hizo campaña en las elecciones generales británicas de 1983 por un nuevo Brexit. Fue por la aplastante victoria de Margaret Thatcher, reelegida en las elecciones, que la propuesta de los laboristas no fue a más.

 

El UKIP y David Cameron

Fue a comienzos de la década de los noventa cuando se formó el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP). En las elecciones europeas del año 2014 consiguió el primer puesto. Fue la primera vez desde el año 1906 que el partido más votado no era ni el Partido Conservador ni el Partido Laborista. Esto sería un antecedente claro de lo que ocurriría dos años más tarde.

David Cameron, primer ministro conservador, volvió a abrir el debate en el año 2013 tras su promesa de convocar referéndum si resultaba reelegido. Se propuso un nuevo referéndum sobre el Brexit marcado para el año 2017. Poco a poco el proyecto de buscar una salida de Inglaterra de la Unión Europea se iba consolidando.

Así fue como finalmente el 23 de junio de este año 2016 se realizó el referéndum conocido oficialmente como Brexit. Los resultados, esta vez sí, fueron de mayoría simple a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, con un 51.9%. En contra, el 48.1% que votó por mantenerse. La participación fue del 72.2%.

Consecuencias

Las consecuencias económicas no tardaron en llegar. El rendimiento de los bonos británicos cayó hasta el mínimo de 1703. La libra se hundió al nivel de 1985. En resumen, tras el Brexit la economía británica sufrirá dos shocks. El primero tiene que ver con los “animal spirits”, más temporal, tras el resultado de la votación. El segundo, más de carácter permanente, se producirá por el nuevo estatus comercial y legal que se creará entre el Reino Unido y la Unión Europea.

El shock temporal que está empezando a vivir la economía británica se deja notar en cuatro ámbitos. Estos son la actividad económica, el mercado de trabajo, el sector exterior y las finanzas públicas.

En cuanto a la actividad, se espera una contracción del PIB de entre un 3.6% y un 6% en los dos próximos años. Así, se verán lastrados el consumo y la inversión privada. El paro subirá entre medio millón y un millón de personas.

En lo referente al sector exterior, el Tesoro prevé una depreciación de la libra de entre el 12 y el 15%. Esto hará que sea mucho más difícil de financiar el déficit británico con flujos de capital provenientes de la Unión Europea. Por último, el déficit público aumentará entre 20 y 40 millones de libras. Esto será consecuencia de la caída de la inmigración y la evolución de los estabilizadores automáticos. Será complicado corregir estos problemas debido a la falta de espacio fiscal y monetario.

La negociación entre Reino Unido y Unión Europea puede llegar a durar hasta dos años. De ella dependerán en gran parte las características del shock permanente de la economía británica. El Reino Unido aspirará a mantenerse en el mercado único pero controlando la circulación de personas en sus fronteras. La Unión Europea sin duda no estará dispuesta.

Impacto sobre la UE

El impacto del Brexit sobre la Unión Europea se dará de dos formas, de forma real y financiera. En el canal real, las economías con mayor contacto con el Reino Unido verán disminuir sus exportaciones. También lo hará su inversión exterior. Por el canal financiero, el temor y la falta de confianza ya han empezado a contagiarse por el resto de Europa. No sería descabellado que se formase una nueva recesión en algunos países europeos.

Así pues, la Unión Europea tiene un importante problema con el que lidiar. Por un lado la desafección ciudadana. En Francia, solo el 38% de la población tiene una visión positiva de la UE. Por otro, el crecimiento económico y el reparto de la creación de empleo. Estos deben consolidarse y homogeneizarse en Europa.

Más Información

curso gratis

Háblanos por WhatsApp en: 0034 648 552 205